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lunes, 25 de julio de 2011

Aritmética


El orden de los factores sí altera el producto. Mientras termino el Japón heroico y galante de Gómez Carrillo me pregunto si mi mundo personal, tal como es ahora, existiría si éste hubiera sido mi primer libro sobre Japón. Estoy segura de que no.


Una de las primeras entradas: Lafcadio Hearn enamorado de una japonesa. Pierre Loti enamorado de su ingenio. Ambos nos hablan de Japón. ¿Qué imagen verdadera nos queda? ¿La del amor que todo lo entiende, la de la distancia que todo lo acerca?


Añado: Gómez Carrillo enamorado del papel couché. Lo imagino en los grandes salones de occidente relatando la crónica de su viaje a Oriente como el que exhibe un raro insecto conservado en ámbar. Y también.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Palabras

En mitad de la calle repleta de gente, un amigo me cuenta que ha pasado el verano en una casa al pie de un acantilado de lava, con el ancho mar al frente. El rumor de las voces son las olas que baten la piedra negra. Y siento el frescor del aire y por un momento estoy allí. Un soplo de vida que atrapo.



Ieyasu escucha atentamente a Will Adams. Sin salir de Japón ha descubierto América, ha viajado a bordo de un navío de la Armada Invencible, ha conocido rutas marítimas que no habría imaginado en sueños....Es todo lo que necesita y por eso no lo deja escapar.



“Honra a los dioses y venera a Buda”: muchos soportaron ese peso con una delicada sonrisa.

viernes, 3 de septiembre de 2010

De vuelta

Paso el verano entre el descreído Yo el Gato de Soseki y las impagables lecciones de Japón de Lafcadio Hearn. Por esta parte, todo perfecto.




Una de las principales distracciones de la gata K, cuando no duerme, es mirar fijamente y con el máximo interés todo lo que hago. ¿Estará pensando en escribir un libro? Espero quedar mejor en su retrato que el pusilánime Sr. Kushami.



Mientras ellos llevan toda la vida viviendo entre los muertos para acabar viendo fantasmas salir del televisor, nosotros nos empeñamos en fingir que ya no están más que dentro del televisor.

lunes, 31 de mayo de 2010

Tortugas y pintores

Veo en la televisión un reportaje sobre unas pobres tortugas que recién nacidas equivocan su destino confundidas por la luces de los aparatosos apartamentos que custodian la arena a pie de playa. Me acuerdo del joven Urashima, que por devolver al mar la sagrada tortuga que había picado su anzuelo es recompensado con vivir eternamente como esposo de la bellísima hija del Rey Dragón. Para conocer el sorprendente final de esta historia, si aún no lo has leído, te recomiendo las dos versiones recogidas en el libro de Lafcadio Hearn El niño que pintaba gatos.


Si uno pudiera pintar, como ese niño, algo que cobrase vida… no me atrevo a pensar qué pintaría, sobre todo, teniendo en cuenta lo mal que pinto.


Mientras pintan al aire libre, mis amigos están al filo de ese mundo invisible en el que conviven los fantasmas japoneses.