
La casa cerrada aún guarda su recuerdo y entre las cañas que la invaden todavía se escucha su voz invitando a pasar al marido descuidado que la dejó sola largo tiempo. Hasta aquí, un relato cortés de la era Heian. Pero a Ueda Akinari no le basta con eso.
No, no hace falta
la luna de las lluvias.
Estás conmigo.
Sí, lo de los mayores que nunca han visitado la tumba de sus seres queridos es peor, sin duda, que la tontera de Hallowe'en. Hermoso haiku.
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