
Y si el final es sólo eso: despertar de un sueño en un jardín apartado y recordar de pronto que nada de lo recordado ha ocurrido, que tal vez no hemos conocido a ninguna de las personas que una vez quisimos…Y constatar, al fin, que las cuentas ensartadas en el hilo que se rompe al final de nuestros días volverán a juntarse y serán las mismas, pero en otro orden, para seguir viviendo en otra vida que aliente las misma vanas ilusiones.
Fu, qué biruji.
ResponderEliminarElefancia
Yo no lo creo, pero el vértigo de imaginarlo es emocionante, siquiera sea porque permite vislumbrar el valor de la pérdida.
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